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De vez en cuando escribo bajo este título, aún a riesgo de ser demaciado insistente, Y desde luego cuando voy a hablar por ahí no dejo de referirme a esta expresión.

Es que estoy convencido de que los que tenemos una relación de pareja debemos dedicarnos un tiempo en exclusiva todos los días, normalmente al final del día. Me gusta llamar blindado porque debe estar a salvo de los ataques que nos entran por la derecha y por la izquierda, llámense las pantallas en sus múltiples versiones grandes medianas y pequeñas, los hijos que demandan de nosotros siempre y a todas las edades, y por supuesto cualquier otra ocupación.

Debe ser un tiempo en el que los dos nos miremos a los ojos hablando con tranquilidad,  Como cerrando el día juntos. Y compartiendo aquellas cosas que han sido importantes para cada uno en ese día.

De  esta forma que así contada parece trivial, nos estamos vacunando frente a males tan terribles como el distanciamiento, la desconexión, el desinterés por la vida del otro, el aburrimiento, la rutina…

Por eso no me importa insistir. Porque lo considero algo fundamental y para todos los días. Así evitaremos que la marea del día día nos aleje, como al barco que no tiene el amarre bien echado.