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MAMEN Y JUAN
Llegan al despacho pidiendo que se produzca un antes y un después, así no quieren ni pueden seguir, es Mamen sobre todo la que ha dado un manotazo sobre la mesa y ha dicho Ya no mas!         
-No conseguimos hablar como una pareja normal, siempre acabamos discutiendo, yo reconozco que estoy muy cargada, y a la mínima puedo saltar.
-Hombre menos mal que lo reconoces!
-Pero es que es culpa tuya, siempre callado, nunca te interesa que hablemos y si me pongo a hablar ya sé lo que vas a empezar a decirme: por qué no haces esto o lo otro? Deberías actuar así…
-Te das cuenta de que tu misma te pones en evidencia? Una de dos o estoy permanentemente callado o resulta que me dedico a darte consejos y orientación?
-Las dos cosas, casi siempre ausente y distante y cuando no te queda mas remedio te pones a sentenciar…
-No mira, hablamos bastante, yo si quiero comentarte algo no tengo ningún problema. El problema lo tienes tu porque no aceptas que te diga nada salvo que sea lo que tu quieres escuchar…
-Que no! No te enteras! Lo primero, para mi lo que hablamos es poquísimo, vamos, no me llega ni para empezar! Y lo segundo, cuando entenderás que yo necesito contar lo que me ha pasado! Compartirlo contigo sin mas! Que sepas lo que me bulle dentro! No busco una solución ni un consejo!

Mamen debe entender que Juan es más reservado que ella y que el vaso de la comunicación se le llena antes. Además debería también ver que Juan sólo tiene buena intención cuando intenta buscar soluciones a los asuntos que ella le cuenta. Juan sencillamente está aplicando su modo de ser y su modo de pensar a la manera en que se comunica con Mamen.
Y Juan, si quiere hacer feliz a Mamen, deberá dedicarle más tiempo a la conversación, al diálogo abierto, a comentar las cosas del día día sin más. Y también tienes que comprender que Mamen busca la compañía, la cercanía, compartir sus cosas. No necesita soluciones.