Ahora toca volver a la normalidad. Después de semanas de extraordinarios, del tipo que sean, retomamos el ritmo habitual.
-Menos mal porque sin colegio, los cinco metidos en casa, con el pequeño malo….Cristina y yo nos hemos mandado a la porra en distintos idiomas ya-

Cada año nos encontramos con noticias del tipo:
Aumentan las demandas de separación tras las vacaciones de verano
Y desde el punto de vista estadístico es verdad, pero normalmente la relación que se resiente del exceso de convivencia es aquella que ya estaba muy tocada. 
Pero, que duda cabe, la convivencia más estrecha puede ser y de hecho es, un buen banco de pruebas para ver como estamos de verdad el uno con el otro. Y quizás ahora que arranca el curso sea 
un momento excelente para marcar objetivos juntos.
-Venga, nos vamos a apuntar por fin a ese curso de baile los jueves por la noche, que si no no hacemos nada juntos-
O sencillamente:
-Lo de salir a pasear todos los días un rato al final del día, lo vamos a mantener durante el curso-
Metamos cabeza. Pensemos lo que no hicimos tan bien el curso pasado y rectifiquemos. Nuestra relación es un organismo vivo y como tal, cambia se adapta y evoluciona para mejorar. 
Estamos a tiempo.