2A7712D3-D9F0-418F-A547-D11D1E83BB72

El martes pasado hablaba a un numeroso grupo de parejas jóvenes, muy jóvenes, muchos de ellos sin casar y otros casados hace poco tiempo, y al tratar con ellos el tema del compromiso, pensaba en el panorama que tienen alrededor y que tampoco les anima a comprometerse con una persona para siempre. Y volví a repetir con la convicción absoluta, que en el corazón del hombre hay un deseo, un anhelo, de amar y ser amado de forma absoluta, exclusiva, incondicionada, y por eso su felicidad está en encontrar un amor así. Lo demás son sucedáneos. Esto es algo de ley natural, no se lo ha inventado nadie. Y esto depende la felicidad del hombre
También nos detuvimos un rato en la idea de la prioridad. Comprometerte con la persona sobre todo convertirla en el número uno de tu vida, lo más importante de todo y por encima de todo: tu trabajo profesional, tus hijos, tu familia de origen… Eso es sobretodo el compromiso, no algo limitador y negativo, sino algo muy positivo y de horizontes muy anchos. Que sea lo primero en tu vida siempre y que se note.
Estando ante un público tan joven, uno es consciente de que hay ideas que no calan bien hoy, como por ejemplo la idea de que hay que luchar por tu relación, que no siempre fluye y sale todo. Eso de luchar parece contradictorio en una relación de amor, a priori claro. Si nos quedamos solo en la dimensión más romántica idealizada, pero en la realidad de la vida ¡claro que hay que lucha! Y hay que luchar sobre todo contra uno mismo, contra tus propios defectos, tus egoísmos, tu pereza, tu vanidad, tu falta de responsabilidad, tu inmadurez… Y la consecuencia de esa lucha, de ese decirte que no a ti mismo, es decir un sí muy grande y para siempre a la persona que más quieres del mundo y por cuya felicidad estás dispuesto a todo. Ánimo y a por ello