Hay algunas cosas que sólo haces con él, con ella. Una de ellas es sin duda hablaros de ese modo; mirándoos a los ojos, con cercanía, con franqueza, con cariño, creando intimidad.

Y no hace falta para esto llevar dentro un Romeo o una Julieta, no caigamos en el error de sonreír con ironía al leer esto;  esa forma de hablar clavándonos los ojos es lo propio de enamorados, y punto. 

Está al alcance de todos, lo que pasa es que claro, requiere del entorno y del momento  adecuado. 

Si te das cuenta de que hace mucho que no habláis así, examínate.

No me refiero a examinarte de cómo de enamorado estás, porque seguro que no falta amor.  
Se trata más bien de pensar cuánto estás invirtiendo en que tu relación tenga ese punto de conexión íntima. Ese que hace que estar juntos sea distinto a todo lo demás.

¿No será que el torrente de cosas que nos arroyan todos los días se ha llevado por delante ese mimo y dedicación, tan necesarios para mantener muy viva una relación que está llamada a durar para siempre?

Si sospechas que es así, o que quizás sea así, no lo dudes: Ponte manos a la obra. Ahora.