“La llegada de los niños, las noches de insomnio, la bronquiolitis…todo eso se lleva la pasión por delante”. 
“Con el paso de los años lo que va quedando es otra cosa: más compañeros, menos amantes…mas estable supongo”.
Frases como estas, por no caer en algún mal titular como “el matrimonio es la sepultura de la pasión” son las que me hacen escribir hoy, de nuevo tecleando en el Ipad volviendo de viaje. 
¿Qué es eso de la pasión? ¿Qué ingrediente es ese que parece diluirse en el primer bocado? ¿Tiene sentido mantener una cierta melancolía ante su pérdida?
A ver lectores y lectoras enamorados desde hace años: 
¿Echáis de menos el hormigueo en el estomago? 
¿El pálpito veloz al acercarnos a su casa? 
¿Cambiarías eso por lo que tenéis hoy?
Yo creo que la pasión es querer estar siempre contigo. 
Fundirnos en un abrazo denso, denso.
Preferirte a cualquier plan alternativo. 
Saber que mi vida sin ti no tiene ningún sentido.
Sentir que tu ausencia no la llenan ni siquiera nuestros hijos. 
Estar cenando con amigos y mirarte en silencio pensando cuanto me gustas.
Eso es pasión.