Hay momentos o épocas en la vida en las que te ocurren cosas que te llevan a dejar de creer en ti. Esa enfermedad que te debilita hasta incapacitarte, ese empleo que se desvanece delante de ti, esa adicción que vuelve a presentarse con fuerza y que no puedes controlar, ese estado de ánimo que se desploma sin que parezca que puedas hacer nada…
En esos momentos en los que no das dos duros por ti, el mejor espejo en el que mirarte es tu pareja. 
Ponte en frente de ella y mírate. Te devolverá tu imagen a través de sus ojos. Te demostrara que también ahora está a tu lado al 200%. Y que te ve muy distinto a como tu, en estos momentos bajos, te llegas a ver. Te ve ganando, venciendo, superándolo. 
Hay pocas cosas tan estimulantes como saber que alguien está dispuesto a todo por ti. Eso sí que aporta una sobredosis de visión positiva. 
La mejor autoestima es como tú me ves.