El individualismo es un cáncer muchas veces mortal para nuestras relaciones.
Y mira tú por dónde, esta crisis con confinamiento incluído nos presenta una oportunidad para tratarnos de manera preventiva o curativa, según nuestra necesidad, frente a este mal.
“ Ahora te toca ti” “Cuídate” “Te lo mereces”….están entre el tipo de eslóganes que vemos por todas partes.
Lo que importa es que tu estés bien. Otro mensaje que nos han susurrado cien veces al oído.
Bueno pues ahora se trata de levantar la mirada del ombligo y empeñarse de verdad en que la persona que tenemos al lado veinticuatro horas al día y por un horizonte indefinido, esté bien.
En este contexto me atrevo hoy a escribir y hacer algunas propuestas para que te cuides y superes de verdad y para siempre el germen que puedas tener de individualismo.

PRESCRIPCIONES

UNO. Empezamos por una terapia intensiva de servicio. Cada día, piensa en qué se te puede ocurrir para hacer más llevadera y agradable la vida a tu pareja y concrétalo en un acto específico de servicio, algo sencillo y ¡doméstIco claro!

DOS. Aplicamos una buena dosis de orden.
Horario que permita encajar muchas cosas y qué haga también que os deis oxígeno el uno al otro. Para vuestras cosas, para lo que sea. El día tiene que dar de sí también para eso.

TRES. Un buen masaje espiritual. Hidrátate por dentro. Nutre esos tejidos que se te han podido quedar secos. Crece espiritualmente y compártelo con él, con ella. Meditad juntos quizás ¿por qué no? Es tiempo de interiorizar mucho de lo que nos está pasando. Piensa de verdad dónde están tus prioridades. Pues eso. Saca consecuencias.

CUATRO. Cuida tu cuerpo y cómo te presentas. A diario cuando salimos de casa vamos bien arreglados, porque queremos transmitir una buena imagen, pero ahora que nos quedamos en casa….¿nos da igual cómo nos vea? Error. Mantén tu buen aspecto y haz ejercicio para estar en forma también por fuera.

CINCO. Utiliza tanto como puedas el bálsamo del cariño, de la ternura, de las caricias y abrazos…que el exceso de roce físico no mate vuestro deseo. Seguís siendo pareja y aunque con frecuencia haya “moros en la costa” tenéis que saber vivir y mantener encendidos vuestros momentos de intimidad a puerta cerrada.

Eso si, sigilosamente…