EXPERIENCIAS

Julio me decía el otro día: !!leyendo tu libro me encuentro en casi todos los capítulos!! es verdad que las situaciones se repiten aunque en cada uno de nosotros cobran una genuina entidad. Quizás estos breves relatos te ayudan a comprender que a todos nos podría ocurrir lo mismo. Ellos buscaron soluciones.

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MAMEN Y JUAN

Llegan al despacho pidiendo que se produzca un antes y un después, así no quieren ni pueden seguir, es Mamen sobre todo la que ha dado un manotazo sobre la mesa y ha dicho: ¡ya no más!

Mª. No conseguimos hablar como una pareja normal, siempre acabamos discutiendo, yo reconozco que estoy muy cargada, y a la mínima puedo saltar.

Jª. Hombre, ¡menos mal que lo reconoces!

Mª. Pero es que es culpa tuya, siempre callado, nunca te interesa que hablemos y si me pongo a hablar ya sé lo que vas a empezar a decirme: por qué no haces esto o lo otro… Deberías actuar así…

Jª. ¿Te das cuenta de que tú misma te pones en evidencia? Una de dos o estoy permanentemente callado o resulta que me dedico a darte consejos y orientación.

Mª. Las dos cosas, casi siempre ausente y distante y cuando no te queda más remedio te pones a sentenciar…

Jª. No mira, hablamos bastante, yo si quiero comentarte algo no tengo ningún problema. El problema lo tienes tú, porque no aceptas que te diga nada salvo que sea lo que tú quieres escuchar…

Mª. ¡Qué no! ¡No te enteras! Lo primero, para mi lo que hablamos es poquísimo, vamos, no me llega ni para empezar. Y lo segundo, cuando entenderás que yo necesito contar lo que me ha pasado. Compartirlo contigo sin más. ¡Qué sepas lo que me bulle dentro! No busco una solución ni un consejo.

Mamen debe entender que Juan es más reservado que ella y que el vaso de la comunicación se le llena antes. Además debería también ver que Juan sólo tiene buena intención cuando intenta buscar soluciones a los asuntos que ella le cuenta. Juan sencillamente está aplicando su modo de ser y su modo de pensar a la manera en que se comunica con Mamen.
Y Juan, si quiere hacer feliz a Mamen, deberá dedicarle más tiempo a la conversación, al diálogo abierto, a comentar las cosas del día día sin más. Y también tienes que comprender que Mamen busca la compañía, la cercanía, compartir sus cosas. No necesita soluciones.

Tª. Para mi es muy difícil hablar de esto. Incluso a nosotros dos a solas nos cuesta hablar de este tema. Luis me ha dicho muchísimas veces que esto no es normal, que así no podemos seguir, que no tiene ningún sentido y la verdad es que creo que tiene razón. Estamos muy distantes en el terreno físico, desde hace meses, muchos meses, en realidad creo que nunca hemos estado cerca como deberíamos.

Ls. A ver no empecemos a exagerar por favor. Ahora resulta que nunca hemos estado bien.

Tª. Pues bien del todo no, desde el principio hemos hablado, más bien yo te he dicho, que a mí no me gustaba la forma en la que nos relacionamos en la intimidad.

Ls. Y hemos mejorado, no?

Ta. Algo, pero sigo mal y lo sabes, por eso estamos aquí. Luis se queja de que tenemos muy pocas relaciones sexuales y ya he dicho al principio que yo estoy de acuerdo con él en que las cosas no son como deberían. Claro que tenemos muy pocas relaciones últimamente poquísimas, pero es que yo le he explicado muchas veces que no puede ser que durante el día yo prácticamente no exista y que llegue la noche y pretenda que me entregue con pasión.

Ls. Pero, ¡¡cómo que no existo durante el día!!

Tª. Que no Luis, ni un detalle de cariño, ni una caricia, ni un beso ni un abrazo bien dado… Y ya te he dicho mil veces que necesito esa preparación, y a ti parece que te da igual. ¡Tú a lo tuyo y en cuestión de minutos!

Ls. ¿Cómo que yo a lo mío? Pero no es lo nuestro? O es que solo me interesa a mi? Esa es la sensación que tengo cuando me encuentro una y otra vez con un muro que eres tú.

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LUÍS Y TERESA

Seguro que se te ocurren muchas cosas que decirles a Luis y a Teresa. Quizás es bueno que cada uno de nosotros reflexionemos un poco en lo que tenemos de Luis o de Teresa. Porque es evidente que el modo de acercarse a la relación sexual es muy distinto en cada uno de los dos y requiere muchas dosis de comprensión mutua y de saberse poner en los zapatos y en las necesidades del otro, de la otra.

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CRISTINA Y PEDRO

Fíjate que Cristina no tiene mala intención en absoluto pero no se ha dado cuenta de que para ella lo más importante es Pedro. Lo que Pedro quiera hacer, el modo en que Pedro quiera emplear su tiempo debe ser el 50% en la toma de decisiones en esa casa. El compromiso de los dos como pareja incluye pelear cada día para que el otro sea feliz. Pasar por el filtro del otro todo lo que hagamos o propongamos hacer como pareja o como familia. Es la forma de materializar que somos dos pero funcionamos como si fuéramos uno. Además es fundamental atender a los intereses del otro, valorar sus aficiones y darles la importancia que tienen.

Pd. La última que tuvimos fue gorda, por eso estamos aquí, pero desde mi punto de vista no es más que un suma y sigue de mucho tiempo, de años… Ya le he dicho a Cristina que no pienso volver a casa de sus padres. Estoy cansado de tener que bailar al son de otros. Estoy harto en definitiva de ver cómo Cristina siempre pone por delante a los suyos y yo me quedo en un segundo plano. Quizás porque muchas veces he preferido callarme y no decir lo mal que me sentaba, pero eso de verdad que se ha terminado.

Cª. Pedro ha llevado las cosas a un extremo muy radical que yo no entiendo. Es verdad que yo tiendo a organizar y decidir a veces sin decirle nada. Pero es que normalmente cuando se trata de mi familia el tiene el no por respuesta y quizás por eso me he cansado de pelear y puedo caer en eso de lo que me acusa ahora que es que voy por mi cuenta.

Pd. Perdona Cristina es que es al revés, a fuerza de imponerme planes sin que yo tuviera oportunidad de decir nada, has conseguido que yo ya no quiera hacer nada de lo que tú propones con tu familia. La que lo ha hecho mal eres tú, ahora no vale que me pongas a mí de raro, de poco sociable y mucho menos de estar en contra de tu familia, que sabes que nunca ha sido así.

Cª. Pero Pedro reconoce que tu plan es siempre no hacer nada. Quedarnos en casa, dar una vuelta en bici, y estar por aquí sin más… A mí eso me aburre y lo sabes, por eso sigo buscando cosas que hacer fuera de casa.

Pd. Claro para ti estar un rato leyendo, ver una película con los niños o salir al parque no es nada, verdad? Pues resulta que eso es lo que me apetece hacer a mí el fin de semana. Y no llenarlo de citas.