Hace unos pocos días tenía sentados delante de mí una pareja joven, 30 recién cumplidos, Son padres, y pelean por mantener su relación a flote en un mar complicado por varios elementos… El me decía, casi con lágrimas en los ojos, que ya había decidido que no quería seguir perdiéndose más vida de su hijo. Que no quería que las tardes siguieran siendo de ella sola con su hijo. Lo decía al hilo de la situación que tienen el trabajo donde cada vez le exigen más tiempo y dedicación, lo que para él es una enorme responsabilidad, en un trabajo que le gusta y que seguro que hace muy bien. Este chico me daba una lección de campeonato. Estaba poniendo por delante lo que de verdad es importante, estaba demostrando que sabía buscar la felicidad en el lugar adecuado.
Escribo sobre ellos dos porque creo que nos puede servir de recordatorio a todos acerca de cómo debemos mantener el punto de mira en nuestra casa, en nuestra familia, en nuestra pareja. Nos agobiamos por tantas cosas! Precisamente en estos días que volvemos al trabajo… Que por eso creía que era también un tiempo oportuno para traer este relato.
Muchas gracias Javier por esa lección!