Me acuerdo de Ramón que me decía delante de Teresa:
 “Vamos a ver, no sé a qué viene ese empeño en hablar más. Yo creo que cuando tenemos algo que decirnos, nos lo decimos, yo por lo menos lo hago. Si estamos enfadados no, pero eso ya es otro problema. Entonces ¿por qué empeñarnos en que hablamos poco?”
A lo mejor tú eres un poco como Ramón, o vives con alguien que lo es.
Pues hay que entender a Ramón y ayudarle a comprender la importancia del diálogo fluido entre los dos, y no porque lo digan los libros sobre la pareja. Que lo dicen, por cierto.
Es verdad. A veces nos encontramos con personas, más hombres que mujeres, que cuestionan la necesidad de hablar; o al menos no lo ven como algo tan importante. O, en el mejor de los casos, parece que en la comunicación llenan su vaso muy rápidamente y a partir de ahí sobran las palabras.
Acabo de copiaros un fragmento de mi libro ENPAREJARTE QUE SALE ESTE MARTES 17!! Perdón por dar la lata pero estoy muy ilusionado…

Y viene a cuento para recordar que hablar los dos a solas tranquilamente mirándoos a los ojos es algo así como aplicar gotas de silicona entre dos piezas que quieres unir bien, no habrá quien las separe. 
Se trata de dejarte ver por dentro, que sepa de verdad lo que sientes, quizás a aveces no los sepas ni tu por lo que hablar te vendrá bien a ti! 
Así, estaréis invirtiendo en la cuenta de confianza que no hará más que crecer. Y siempre serás su mejor confidente