Debo comenzar diciendo, más bien advirtiendo, que he pasado el fin de semana, este y el anterior dedicado a profundizar en cuestiones de antropología trascendental, por lo que quería hablar hoy de lo necesario que es tu relación de pareja, consigas pasar de mirarte a ti y pedir y demandar aquello que necesitas del otro, otro modo de querer muy distinto que consiste en amar de verdad y por amor entregarte a la otra persona buscando su felicidad. Sería pasar de la voluntad demandante al amor donal.
Vivimos en un mundo en el que hemos entronizado al yo. Todos los mensajes que nos llegan son para que nos cuidemos nosotros cada uno a sí mismo, aquello de: “si no te cuidas tú quien te va a cuidar?” Y esa actitud es totalmente contraria a la supervivencia de la relación de pareja que se fundamenta precisamente en buscar la felicidad del otro cosa que ocurre a la recíproca y así funciona muy bien.
El amor nos lleva a abrirnos a los demás. Mirarnos a nosotros mismos nos lleva a enroscarnos como un caracol que se mete en su concha mirándose al ombligo. Esa falta de apertura nos hace infelices. Diría que hasta egoístamente interesa entregarse a los demás, empezando por tu familia, tu marido, por tu mujer…luego tus hijos…hermanos…
Vamos a dejar de escucharnos tanto a nosotros mismos: qué nos duele, lo cansados que estamos, lo poco que nos valoran… Y pasemos a mirar al otro con una apertura enorme que nace de la libertad interior que nos lleva a querer amar de verdad.
Porque te da la gana